BookTime: La Biblioteca Fajardo • Concepción Valverde

viernes, abril 21, 2017
La Biblioteca Fajardo
Autora: Concepción Valverde Ferrer
Editorial: Almuzara / Ediciones Urano
*Gracias a la editorial por el ejemplar*
Páginas: 277
Sinópsis:
En la Sevilla bulliciosa y febril del Siglo de Oro, cuando el comercio con el Nuevo Mundo gestaba hazañas imposibles, la pasión por los libros forja una historia de amor que desafiará todas las barreras. PREMIO DE NOVELA ALBERT JOVELL 2015 
La vida del mercader sevillano don Diego Burgos de Rojas y de su hija Inés se verá alterada con la llegada de la Flota de Nueva España. Ambos comienzan a recuperarse de la muerte de doña Catalina Fajardo, de quien su hija Inés ha heredado una extremada belleza y bondad, así como su profundo amor a las letras. El palacio Fajardo cuenta con una de las mejores bibliotecas de España, en la que se celebran frecuentes tertulias literarias.  Ambientada en la Sevilla del siglo XVII, en pleno auge del Comercio de Indias, La Biblioteca Fajardo es una espléndida novela histórica que transita también el Nuevo Mundo, recorriendo lugares tan remotos como la frontera norte de Nuevo México, los desfiladeros del istmo de Panamá o la sierra andina. Refleja una época y una ciudad que son el marco de una emocionante historia de amor, donde la protagonista se conduce con la determinación de otras heroínas del Siglo de Oro español, y es también un canto al poder arrebatador de la literatura, capaz de fecundar los sueños de los conquistadores.

La Biblioteca Fajardo es, ante todo, un canto de amor a los libros. Un amor que florece en una época en la que los horizontes se ampliaban forzosamente y las relaciones entre dos mundos distintos se hacían cada vez más estrechas a través del comercio. Es así como esta novela ambientada en la Sevilla del siglo XVII esconde en sus páginas una historia llena de romance, arte y literatura, teniendo como telón de fondo la Carrera de Indias y el mismísimo Siglo de Oro español.

En este escenario conoceremos al mercader Diego Burgos y a su hija Inés, quienes llevan una vida tranquila y holgada en el Palacio Fajardo, lugar que fue testigo de la unión entre don Diego y Catalina Fajardo, una bella y bondadosa mujer con una gran pasión por los libros. Lo que el mercader ignoraba al conocerla era que precisamente sería la afición libresca de la joven lo que los terminaría emparejando, además de ser la razón por la que Diego decidiera dedicarse al comercio de libros. Al igual que su madre, Inés siente el mismo afecto y pasión por ese lugar maravilloso que es la biblioteca de su familia.
A ello mucho ayudaron sin duda alguna los libros de aquella biblioteca, porque desde ese primer encuentro, su historia de amor se podía reconstruir a través de los libros que ella le iba dejando y él fue leyendo.
Nos encontramos ante una historia sencilla y serena, de esas que se leen con calma y deseando tener una taza de té a lado. Principalmente seguimos el día a día de los Fajardo haciendo uno que otro salto al pasado y más adelante acompañamos a la joven Inés en su propia historia de amor (muy distintiva de las novelas que tanto le gustan) y, en en medio de todo esto, acudiremos al relato de sucesos históricos y literarios que involucran tanto al Viejo como al Nuevo Mundo.

https://i2.wp.com/farm8.staticflickr.com/7293/8740797468_734ac318a2_b.jpg?resize=1024%2C674
Manuel Barrón y Castillo (1854), Vista del Guadalquivir [Pintura]
Y como la aparición de personajes históricos no podía faltar, algunos que hacen acto de presencia son el pintor Francisco Pacheco, el escritor Mateo Alemán, los poetas Juan de Arguijo y Francisco de Medrano. Muchas más son las menciones a grandes artistas u obras españolas imprescindibles al hablar de la época, entre ellos Lope de Vega y Miguel de Cervantes con su único e inigualable Quijote.

Si bien es cierto que la narración llega a tomar tintes didácticos con la introducción de datos, hechos y en general información que te saca de la historia (aunque te me meten en la otra historia, la disciplina -y aquí es donde envidio la diferenciación story/history del inglés-), no fue algo que entorpeciera mi lectura porque se trataba de temas por los que sentía interés y de verdad disfruté enterándome de cosas como la ruta que se seguía para llevar los libros desde la ciudad de Sevilla hasta tierras peruanas y todos los riesgos que corría la mercancía en el largo trayecto (por poner un ejemplo). Lo que sí era muy obvio y creo que se podía evitar es el uso de conversaciones entre personajes como pretexto para explicar algo referente al contexto histórico, pues estos episodios se sentían muy forzados.

Algo en lo que no pude dejar de pensar durante su lectura es en el hecho de que esto del comercio de libros entre los dos continentes, cuatrocientos y pico años después, sigue estando presente; podrá haber cambiado la forma gracias a que en nuestros tiempos se cuenta con máquinas más rápidas que hacen que la mercancía tarde menos en llegar, pero la acción es la misma (curiosamente, este libro de autora española e impreso en España es un vivo ejemplo de ello, pues antes de llegar a mis manos tuvo que "cruzar el charco") y lo mejor de todo es pensar que ahora también son grandes las cantidades de voces nacidas en estas tierras mexicanas/latinoamericanas las que cruzan el océano en forma de objetos tan poderosos como lo son los libros (y si no se puede en físico, también contamos con el cable submarino para los electrónicos; pero de que cruzan, cruzan).


- (...) aunque refleje lo que es verdad mejor que la propia realidad, que nos puede llegar a confundir, porque muchas veces se nos presenta incompleta, caprichosa y sin un orden claro.
-¡Quizá el orden de las cosas se encuentre en los libros! -apostilló la joven condesa.
En fin, una lectura perfecta para los amantes de los libros, las historias de amor y las historias de amor rodeadas de libros; recomendada también para aquellos que disfrutan transportándose a otras épocas a través de las páginas de una novela, pues La Biblioteca Fajardo nos lleva a una muy especial en la que el mundo comercial y artístico alcanzaban un punto culminante y el descubrimiento de tierras desconocidas hacía que los límites entre lo real y lo imaginario se tornaran borrosos.... un tiempo y espacio que ahora nos parece tan intenso y luminoso como contradictorio y sombrío, pero sin lugar a dudas fascinante.

In my mailbox #19

martes, abril 18, 2017

Me da gusto saber que los In my mailbox son cada vez menos frecuentes en el blog porque eso quiere decir que me estoy dedicando a leer los libros que tengo antes de comprar más, bien por mí 😜. De todos modos son entradas que me gusta mucho hacer y ver en otros blogs, así que sin más dilación paso a mostrarles los libros que llegaron a mis manos en los últimos seis meses.


Empecemos con los libros que pude obtener gracias a Caro (@ Banny lee) por el sorteo que realizó con motivo de sus 350 seguidores (¡y ahorita ya va para los 500! si aún no siguen su blog corran a hacerlo :D). Bueno, a los libros: no paraba de escuchar maravillas de Leigh Bardugo y decidí que quería leer su trilogía Grisha, así que me hace felíz ya contar con el primero, Shadow and Bone (además será mi primera trilogía en inglés, a ver cómo me va); Annabel Pitcher también es otra autora que me han recomendado mucho y me entraron ganas locas de leerla tras escuchar en el segmento de libros de un noticiero sobre su más reciente novela publicada en español, El silencio es un pez de colores (Silence is Goldfish); My sister lives on the mantelpiece, por otro lado, es la novela con la que debutó. Y para completar el trio, Balún Canán de la escritoria mexicana Rosario Castellanos, de quien sólo había leído uno que otro poema y sabía que quería conocer más de su obra.


Lo anuncié en el instagram del blog pero no por aquí: Ediciones Urano ha comenzado a colaborar con este su pequeño rincón, lo que significa que estaré haciéndole un espacio a las novedades de la editorial por acá (lo cual me pone muy contenta y desde aquí agradezco una vez más la oportunidad). Copygirl y La Biblioteca Fajardo son los primeros libros que me llegan y del primero ya pueden econtrar la reseña en el blog; el segundo se trata de una novela histórica, es mi lectura actual y les adelanto que nos estamos llevando muy bien.


Y vamos terminando con una compra muy mexicana. Al fin pude conseguir la antología de cuentos La tienda de los sueños y aproveché para de una vez hacerme también con Si ya está muerto, sonría (x), otro que ya llevaba tiempo en mi wish list. Y de pilón porque tenía descuento, rematé con Los de Abajo de Mariano Azuela, quien es considerado el primer novelista de la revolución.


***


¿Se les antoja o han leído alguno?
¡Hasta la próxima!

BookTime: Copygirl • Anna Mitchael & Michelle Sassa

domingo, abril 09, 2017
COPYGIRL
Autoras: Anna Mitchael & Michelle Sassa
Editorial: Ediciones Urano / Sello Umbriel
*Gracias a la editorial por el ejemplar*
Páginas: 320
Sinópsis:
“Mad Men” se mezcla con “El diablo se viste de Prada” en esta divertida novela sobre una chica y su trabajo en la agencia de publicidad más famosa de Nueva York…
Si crees que el mundo de la publicidad está rodeado de lujo y glamour, con sesiones de brain storming amenizadas con copas de champán y descansos para jugar con la Xbox, te equivocas.
Incluso puede llegar a ser una pesadilla. Pero si sigues cinco reglas básicas, triunfarás en la publicidad…
  • Regla número uno: Nunca permitas que te vean llorar. Aunque tu mejor amigo te haya roto el corazón. Aunque lo haya colgado en todas las redes sociales imaginables.
  • Regla número dos: Compórtate como un tío. Y si has nacido con los atributos físicos equivocados, enseña los que tienes para distraerlos y conseguir cierta ventaja.
  • Regla número tres: Invéntate un eslogan pegadizo en cuestión de segundos. O bien ten siempre a mano tu currículum.
  • Regla número cuatro: No confíes en nadie. En serio. Si no tienes cuidado te robarán todas tus ideas, y el orgullo, incluso la grapadora.
  • Regla número cinco: La más importante. Jamás, bajo ningún concepto, te conviertas en una “Copygirl”.

¿Se imaginan ser la única mujer redactora en una de las agencias de publicidad más exitosas de Nueva York y sentir que tu trabajo es reconocido? Pues eso no es exactamente lo que le pasa a Kay, protagonista de esta novela. Ella trabaja como copy junior (redactora publicitaria) en el departamento creativo de Travino Schmidt Drew & Partners y junto a su mejor amigo y pareja creativa, Ben (quien también resulta ser su interés amoroso), se dedica a crear anuncios de Little Kitty, marca de comida para gatos. Aunque hacen un buen trabajo con ello, Kay aspira a más, tanto en su vida laboral como en su relación con Ben. 

Pero será hasta después de tener un mal día (en el que lo único bueno que le pasa es recibir un consejo de una desconocida) cuando finalmente comenzará a cuestionarse si lo está haciendo bien con su vida en La Gran Manzana y de manera inconsciente empezará el proceso de encontrarse a sí misma en un ambiente en el que siente que no encaja. Para lograrlo su antiguo hobbie de crear muñecas de cera jugará un papel importante, así como también lo hará el surgimiento de una gran oportunidad en la agencia para demostrar su capacidad y talento a sus compañeros de trabajo, pero sobre todo a ella misma. ¿Logrará dar con la idea ganadora?

Me esperaba una lectura amena y divertida y eso fue con lo que me encontré. La protagonista tiene una voz irónica y sarcástica -de la que nunca se abusa- que además de sacarte una que otra sonrisa logra que quieras ponerte de su lado desde el primer momento (aunque eso no evitó que en la primera mitad tuviera problemas con ella por su actitud un tanto muy obsesiva hacia Ben, el chico con el que ha trabajado desde la facultad y al que no es capaz de comunicarle sus sentimientos, y por ende hacia Peyton, otra empleada de la agencia a quien comienza a tachar de «zorra» porque puede (en serio, no hagan eso); pero a pesar de ello fue un gusto y alivio ver que por ahí de la mitad las cosas toman un rumbo diferente, lo cual logró atenuar aunque sea un poco mis quejas sobre lo anterior). Lo único que sí me dejó algo confusa y no convencida es el mensaje que pretende dar con la idea de copygirl.

Y para hablar de ello, S P O I L E R S (hasta donde termina el siguiente párrafo):

Explico: Kay comienza a hacer videos para desahogarse teniendo a sus muñecas de cera como protagonistas, su mejor amiga Kell sube el primer video a internet y éstos terminan haciéndose virales. En estos videos surge la idea de Copygirl, la cual representa a las chicas que siguen al rebaño y por lo tanto no son auténticas. Entiendo que la intención del mensaje era buena: decirle a las chicas que piensen por ellas mismas y que sean ellas mismas. Pero Kay habla de mujeres unidas, de empoderamiento femenino y luego, casi al final, cuando quiere demostrarle a su nuevo interés amoroso (el que es más bueno que el pan y sí vale la pena) que no es una tonta de esas que se enamoran del chico equivocado y otras cosas más, termina diciéndose a sí misma que ella no es así porque eso es lo que hacen las otras chicas... y ella no es una Copygirl. ¿Qué pasó con el intento de discurso feminista que das un capítulo después, Kay? Creerse mejor persona/chica porque no haces lo que "las otras chicas" hacen (por más malo que sea para ellas lo que hacen) no es tan feminista como crees. Eso sumado a las actitudes previas de Kay hace que resulte contradictorio y si no hubiera sido por ese pequeño-no tan pequeño detalle, quizá hubiera estado más de acuerdo con la idea detrás de Copygirl (aquí hablo de las muñecas y los videos, no del libro en sí).

Otros personajes incluyen a la familia de Kay y a su mejor amiga que se encuentra en París, Kell. Pero son los empleados de la agencia con los que más tiempo pasamos. De ellos el que más bien me cayó además de Peyton fue Todd, un diseñador gráfico con una actitud bastante relajada y que además será quien saque a Kay de su zona de confort. Del resto alguno que otro resulta adorable, otros te hacen rodar los ojos y unos más simplemente sabes el papel que cumplirán desde el principio y no se salen de él.

Si leyeron la sinópsis habrán visto que se describe al libro como un Mad Men meets The Devil wears Prada (El diablo viste a la moda en latinoamérica); del primero no podría opiniar porque conozco poco de la serie pero del segundo he visto la película y creo que puedo entender esa relación, aunque también por el ambiente de oficina me ha recordado al de 13 going on 30 (Si tuviera 30) y siguiendo con la filmografía de Anne Hatheway, quizá también un poco al de The Intern (Pasante de moda). Y es que al leer la novela sientes justo eso, que estás viendo una película que es mitad comedia romántica, mitad drama de superación/crecimiento personal (¿?). Y no sé ustedes pero aunque no me muero por ese tipo de películas por lo general me la paso bien viéndolas, así que si también es tu caso y quieres leer algo similar, Copygirl puede ser lo que andas buscando.
Me quedo allí sentada observando cómo los vaqueros y la ropa interior bailan por entre la espuma. Es la metáfora perfecta de mi vida en Manhattan. Mientras el mundo baila a mi alrededor, yo estoy sentada observándolo a través de un cristal, esperando a que suene el temporizador y mi tiempo acabe.
Lo que no se puede negar es que es una novela con la que las páginas se pasan solas, porque aunque peca de predecible, eso no impide que te absorba y quieras saber cómo resultan las cosas para Kay: acompañarla en el viaje es lo divertido.

La recomiendo para aquellos que no les moleste aldejarse un rato de lo verosímil y busquen una lectura moderna, ligera y ágil. Podrán no haberme gustado varios aspectos de ella (sobre todo lo relacionado con su intento de ser feminista y verla fallar estrepitosamente), pero sus intenciones son buenas al lanzar un mensaje optimista sobre perseguir tus sueños y si hay algo en lo que no falla es en entretener al lector a expensas de las aventuras y desventuras de una chica y su trabajo en una agencia publicitaria de Nueva York.

Mis primeras lecturas feministas | 4 libros

lunes, abril 03, 2017

Hace poco menos de un año alguien cercano a mí me preguntó si era feminista, a lo que respondí diciendo que creía en lo que cree el feminismo, en su lucha, pero que no me sentía cómoda refiriéndome a mí como feminista porque aún me faltaba mucho por conocer sobre el movimiento y tal (hasta ese entonces se podría decir que lo único que conocía era la definición pero, ahora lo veo, no la comprendía del todo). Y aunque en ese momento encontré mi justificación en la falta de información, ahora me pregunto si no fue más bien una forma de ocultar la otra posible otra razón por la que no quería llamarme de ese modo: por la imagen e idea que los medios te venden del feminismo y terminan reproduciéndose con tanto ímpetu en las redes sociales y -peor aún- allá afuera en "la vida real". En otras palabras, porque no quería que me relacionaran con ese grupo de exageradas histéricas (y la otra palabrita tan de moda que todos conocemos), incluso sabiendo que se trataba de una imagen errónea (aunque no podía explicar bien el porqué).

En fin, que para dejarme de excusas, finalmente me di a la tarea de informarme más y de buscar libros para empezar a iluminarme sobre el tema. Y de esos libros es de los que les quiero hablar y recomendar hoy. Son cuatro y creo que tres de ellos son ya muy conocidos, pero si hay algo que he aprendido al estar cinco años por estos lares es que por más popular que consideres una lectura siempre puedes descubrírsela a alguien. ¡Así que a ello!


Michelle Perrot, historiadora y feminista francesa, nos cuenta sobre la mujer en la historia, la mujer y su historia. Y ya que se trata de un campo que por mucho tiempo inivisibilizó al género femenino, no es de extrañar la carencia de fuentes sobre su existencia concreta y singular: "en el teatro de la memoria, las mujeres son sólo sombras", dice la autora.
En general el libro me pareció muy buena opción para conocer el papel que se le asignó a la mujer en distintas etapas de la historia, lo cual se traza a través de temas como el cuerpo (la apariencia, el sexo, la virginidad, la maternidad), el trabajo (campesinas, el trabajo doméstico, obreras y artistas) y la mujer en el espacio público (el movimiento, la acción colectiva, la política).
De esta manera Perrot también revisa la vida de muchas mujeres, la mayoría francesas, y quizá ese centrarse en Francia y Europa en general fue lo que menos me agradó de la lectura, pero no por eso fue menos ilustrativa.

A Virginia Woolf ya la tenía pendiente desde hace tiempo, pero no fue hasta la FIL del año pasado que me animé a traerme este ensayo tan nombrado al hablar de la mujer y la literatura, además de ser ampliamente considerado un texto feminista.
Publicado por primera vez en 1929, Un cuarto propio (también traducido como Una habitación propia) está basado en varias conferencias que la autora dio en 1928 en dos universidades femeninas de la Universidad de Cambridge. Se trata de una reflexión y análisis sobre la posición de la mujer en el campo literario, viéndolo desde distintos enfoques y partiendo de la opinión que expresa en un principio y que hace referencia al título: «para escribir novelas, una mujer debe tener dinero y un cuarto propio».
Entre otras cosas, me hizo ser consciente de la desventaja en la que siempre se han encontrado las escritoras en comparación a sus contrapartes masculinas, que todo el potencial de aquellas mujeres que querían escribir era inevitablemente desechado porque debían ocuparse en otras cosas, porque no podían alcanzar una emancipación económica e intelectual y, que de las que más o menos lo hicieron, pocas son recordadas. Y que esa invisibilidad sigue estando presente hoy en día, cosa que hasta hace poco seguía sin entender, pues no veía por qué debía considerar leer a más mujeres si yo "no me fijaba en el género" a la hora de elegir mis lecturas. Ahora entiendo que eso es parte del problema.


We all should be feminist es un ensayo adaptado de la ted talk que dio la autora en 2012 y es un discurso claro y directo en el que, a través de su experiencia personal y hechos actuales y concretos, Chimamanda defiende que el feminismo sigue siendo necesario y que contrario a lo que muchos prefieren pensar, los problemas de género son vigentes. Y al hacerlo aborda todos esos comentarios y preguntas tan comunes en contra del movimiento, como el sonadísimo "¿Por qué llamarlo feminista y no humanista?" o cosas en la línea de "eso de la opresión a la mujer pasaba antes, hoy ya no". Como introducción al tema me parece maravilloso y aunque lo leí en digital me gustaría adquirirlo también en físico para prestarlo y así obligar invitar a leerlo a cuanta gente pueda.


Sabía de la existencia del ensayo que le da nombre al libro por la popularidad que obtuvo al inspirar el término mansplaining, cuyo significado conocí en alguna red social (twitter, seguramente). "Cuando un hombre explica algo a una mujer, lo hace de manera condescendiente porque, con independencia de cuanto sepa sobre el tema, siempre asume que sabe más que ella", es decir, le hace mansplainig.
Algo interesante es que comienza a hablar del tema mediante una experiencia personal y hasta ella misma se sorprende cuando termina hablando también de violencia de género y feminicidio, señalando cómo hay una relación latente entre todo esto y aún así esta sociedad se sigue negando a verlo.
El libro compila otros ocho ensayos de la autora, entre los que personalmente destaco La guerra más larga, en el que comparte y reflexiona sobre las alarmantes cifras y hechos recientes de violaciones y violencia de género y El síndrome de Cassandra, en el que habla de la falta de credibilidad que sufrieron y sufren, en tiempo presente, las mujeres. Pero en general los nueve me parecieron muy buenos, se leen muy rápido (aunque a veces tengas que hacer una pausa porque sientes ese vacío en el estómago que te da ganas de parar el mundo y bajarte) y también me parecen estupendos para quien se va adentrando en estos temas.



Estas lecturas se complementaron además con blogs y videos y un montón de gente que dedica parte de su tiempo a difundir estas ideas. A todas esas personas: gracias, sepan que lo que hacen rinde frutos.
Y volviendo a los libros, cada uno de ellos me dejaron y dijeron mucho; me dijeron cosas que tal vez no quería escuchar pero que debía hacerlo, cosas que me hicieron abrir los ojos ante muchas situaciones, que me hicieron cuestionarme a mí misma y otras tantas que me ayudaron a ampliar mi visión sobre varios aspectos relacionados con el feminismo. Pero sobre todo lo que me dejan es la certeza de que tengo un largo camino por recorrer, uno que quizá no tenga fin, pero eso está bien porque quiero, necesito seguir informándome, escuchando, aprendiendo, revisando y deconstruyendo.

Todavía me falta mucho, muchísimo por conocer, pero ya me siento cómoda al decirlo: creo en el feminismo, soy feminista (o al menos quiero serlo).


Nota: Si tienen alguna recomendación (libros, cómo empezar con la teoría, lo que sea) sobre el tema les agradecería mucho que lo compartieran en los comentarios 😊.

Afiliados

Iniciativas/Retos

Probando suerte...

Online...