Book tag: Manías literarias

jueves, marzo 16, 2017
Hace mucho que no hacía un book tag y por eso me alegré cuando vi que Alejandra (@ Un día de otoño) me nominó a este que he visto rondar mucho por los blogs en los últimos días (¡Muchas gracias, Ale!). Se trata de compartir las manías o hábitos que uno tiene en relación a los libros, así que sin más los invito a conocer las mías. 


R E G L A S:


- Poner 10 manías o hábitos que tengas a la hora de leer, comprar un libro, etc.
- Nominar a 5 blogs (y comentarles en su blog que los han nominado).
- Citar 3 de las 10 manías que has puesto, para que tus nominados digan si las comparten o no contigo (tú también debes contestar a las que citó quien te nominó, claro).


L A S   M A N Í A S  D E  A L E J A N D R A

"Detesto las sobrecubiertas". La verdad no me había puesto a pensar en si me gustan o no. Creo que sí las prefiero porque siento que con ellas se maltratan menos las orillas de las cubiertas, aunque coinicido en que son algo incómodas al momento de leer el libro.

"Antes de comprar un libro poco conocido, leo comentarios en Goodreads". Sí, sí y sí. Siempre. Confío mucho en goodreads, aunque el problema surge cuando se trata de libros de autores de habla hispana no tan conocidos y por lo mismo no tienen muchos ratings o comentarios, ahí sí tengo que buscar opiniones por otros lados.

"Aunque no esté gustando, suelo terminar de leer el libro". Últimamente no tanto. Por un lado estoy de acuerdo con el típico "muchos libros y poco tiempo", y si uno no te está gustando para qué gastar el tiempo con él, pero por otro lado si las ganas de saber o conocer son mayores a las ganas de no seguir leyendo, sí lo termino. (Por ejemplo, si se trata de un clásico, siento que tengo que llegar al final para saber o entender por qué tuvo el impacto que tuvo).


M I S   M A N Í A S

1. No saber cuál será mi próxima lectura. A excepción de cuando se trata de envíos editoriales, no me gusta planear cuál será el siguiente libro que lea. Es terminar lo que estoy leyendo, mirar el librero y tomar lo primero que me hable (porque sí, los libros me hablan). 

2. Me encantan los libros de segunda mano. Y por lo tanto ir a las librerías de viejo. Además de su precio y de mi gusto por ediciones antiguas, me gustan porque a veces entre estos libros encuentro uno subrayado o anotado por otra persona.

3. Me la pienso mucho al realizar una compra de libros. Sobre todo cuando es por internet. Me la paso días agregando y quitando al carrito hasta que esté convencida de que será una buena compra. 

4. Subrayo y anoto en casi todos mis libros. Sólo me da cosa hacerlo en ediciones inusuales o demasiado bonitas, como que siento que no soy digna de escribir en ellas 😅.

5. Buena memoria para títulos de libros y nombres de autores. Podré olvidar los personajes, la trama e historia, pero siempre recuerdo los títulos y a sus autores. 

6. Libros y canciones. Esto me pasa sólo cuando existe una canción inspirada en el libro en cuestión, la escucho una y otra vez en los dias que me dure la lectura. (Por ejemplo, "Who wrote Holden Caulfield" de Green Day; sé que me acompañará durante todas mis relecturas de El guardián entre el centeno).

7. A favor de la relectura. Disfruto mucho volver a ese libro que tanto me gustó (o no) en un momento y ver si mi opinión cambia, recordar cosas de él que quizá olvidé o simplemente sumergirme de nuevo en su historia.

8. Consulto con frecuencia las listas en goodreads. Cuando busco un libro con una temática o género en específico, la listopia de goodreads siempre me salva.

9. Me intereso mucho por las adaptaciones y sus fuentes originales. Cuando estoy viendo un trailer de una película y de pronto aparece "basado en la obra de ..." o similar, me voy a googlear sobre el libro antes de seguir viendo el video (aunque la mayoría de las veces no lea el libro en cuestión, pero me gusta enterarme).

10. Cuando en la calle veo a alguien leyendo un libro (ya sea en el transporte público, paradas de autobuses, etc) tengo que saber de qué libro se trata. La curiosidad es real.


Y ahí están, ahora saben un poco más de mi relación con los libros. ¿Coincidmos en alguna?
(Dejaré la nominación abierta, así que si estás leyendo esto y quieres hacerlo, te doy para citar las manías 2, 5 y 10).


BookTime: Si ya está muerto, sonría. Relatos mexicanos de crueldad y humor negro

lunes, marzo 13, 2017

Si ya está muerto, sonría
Autor: Andrés Acosta (antologador)
Editorial: SM
Sinópsis: Si una señora va par la calle y se cae estrepitosamente, uno no debería reír a carcajadas, excepto si uno es mexicano. André Breton dijo alguna vez que México era el Pals elegido para el humor negro. No exageraba. Y contrario a lo que dicen por ahí, la literatura también le da la razón: desde José T. de Cuellar hasta Jorge Ibarguengoitia, por mencionar a los clásicos, varios escritores nacionales han resistido con éxito el embate de la literatura seria.
Andrés Acosta, Raquel Castro, Juana Inés Dehesa, Iván Farías, Salvador Gallardo, Francisco Hinojosa, Eduardo Huchín, Rodolfo J. M., Alfonso Orejel, Hilario Peña, Gabriel Rodriguez Liceaga, Ana Romero, Jaime Alfonso Sandoval, Armando Vega-Gil y José Luis Zárate se suman aquí a esa resistencia. Nos ayudan a plantarle cara a la muerte con el conjuro de la risa.
El humor negro es un tipo de humor que se ejerce a propósito de cosas que suscitarían, contempladas desde otra perspectiva, piedad, terror, lástima o emociones parecidas. (Wikipedia).

Al aprender sobre el pueblo mexicano una de las cosas que escucharás es que nos reímos de todo, hasta de la tragedia y de la misma muerte, y que siempre tratamos de verle el lado bueno o divertido a las cosas, de encontrarle "el chiste" a todo. ''El humor negro es el gran instrumento que los mexicanos inventamos para defendernos, por el camino del exorcismo, de una realidad macabra" dice Paco Ignacio Taibo II (x). 
  
Siguiendo por esa línea, una vez el escritor francés André Breton (quien con su Antología del humor negro acuñó el térrmino) dijo que México era la tierra elegida para el humor negro. Sin embargo, Andrés Acosta en la introducción de esta antología señala la contradicción entre los mexicanos al usar este tipo de humor en la vida cotidiana y hasta hacerlo parte de nuestra idiosincracia, pero mantenerlo alejado en buena medida del plano literario (como género) y del ámbito cultural, en donde más bien reina la solemnidad. Así, presentando a autores contemporáneos que en sus obras rescatan este elemento, los quince relatos reunidos pretenden homenajear este género "que nos provoca desde una mueca agridulce hasta la carcajada abierta y sonora".

En esta selección encontraremos de todo. Para unos fue una oportunidad de compartir su gusto por los muertos vivientes, otros optaron por homenajear al popular personaje de El Santo, al renombrado novelista de ciencia ficción Philip K. Dick o a un subgénero de la literatura negra, el caper story. Pero sea cual fuere su inspiración, todos nos regalan historias de lo más descabelladas, peculiares y por demás divertidas, en muchas de ellas destacando, cómo no, el tema de la muerte. A continuación les comparto mis cinco favoritos:

  • Una patada del destino, Alfonso Orejel. | En el que un joven aspirante a futbolista tiene la oportunidad de hacer una prueba para entrar al Club del Cruz Azul y así salir de su entorno que para nada le complace. 
  • Mandamientos, Juana Inés Dehesa. | La protagonista le quiere dar una buena muerte a su abuela que se encuentra en cama y quien antes le había hecho prometerle que lo haría.
  • El Asesino del cuarto de baño, Eduardo Huchín Sosa. | En el transporte público, un señor comienza a entablar conversación con el protagonista y le relata una historia de lo más peculiar que involucra cucarachas. (Muy wtf y probablemente el que más carcajadas me sacó).
  • La muy edificante historia de la Chamusquina, Armando Vega-Gil. | En palabras del autor, un cuento sobre la indigencia a modo de tragicomedia. 
  • Combustión espontánea de payasos solitarios, Andrés Acosta. | Los payasos solitarios comienzan a sufrir este problema en el país (combustión espontánea) y varios sectores de la sociedad reaccionan ante ello.
Además de la semblanza de cada autor antes de pasar a su relato, al final de éste también se encuentran unas palabras del mismo en las que hace un breve comentario sobre su aportación a la antología y así nos enteramos de su fuente de inspiración o conocemos su opinión respecto a este tema del humor negro en la literatura. Esto último fue algo que disfruté mucho leyendo.

Si hay algo de lo que me tengo que quejar es de la falta de autoras (porque sí, ya me fijo en eso), pues tan sólo encontramos a tres mujeres (Raquel Castro, Juana Inés Dehesa y Ana Romero) frente a doce hombres. En ese aspecto más plumas femeninas se hubieran agradecido.

Pero siguiendo con el contenido, la mayoría de las narraciones hacen uso de ese lenguaje y expresiones coloquiales con las que todo mexicano está familiarizado, además de agregar unos cuantos chistes y referencias locales que al leerse lo hacen sentir a uno como en casa. Realmente la recomiendo para quien se quiera reír, probar la pluma de estos autores que han sabido ganarse un lugar en la literatura mexicana (muchos de ellos dentro de la literatura infantil y juvenil) o simplemente para pasar un buen rato.

Y ya para terminar, aquí les va otra razón para leerlo: si como yo deciden leer un relato por día se aseguran quince días de carcajadas (algo que en lo personal necesitaba mucho y por ello lo agradecí enormemente).


Sobreviviendo al spoiler desde 1897: Tres cosas que no sabía de Drácula de Bram Stoker

viernes, marzo 10, 2017
Drácula es otro libro que al igual que Frankenstein tenía muchas ganas de leer para finalmente conocer a esos personajes tan populares e icónicos de la literatura y el cine, así que cuando vi que Lily (@ Dear Nostalgie)  estaba organizando una lectura conjunta no lo pensé dos veces y me uní.
  Pero como no se me antoja hacer otra reseña (o intento de reseña) porque no creo que a internet le haga falta una que no aporte nada nuevo, prefiero contarles sobre las cosas que me tomaron por sorpresa, y esto porque uno creería que es difícil llevarse sorpresas tratándose de un clásico universal y de un personaje que hemos visto referenciado por todos lados. Aunque por mi parte sí me sentía algo distanciada de ello porque a) no he visto ninguna adaptación ni en cine ni en televisión y b) nunca me he interesado en los vampiros (ni siquiera como para leer la página de wiki sobre ellos).

http://pre08.deviantart.net/46c9/th/pre/i/2014/062/5/6/dracula_castle_by_nkabuto-d78ugo5.jpg
(imagen)
Así pues, tomando en cuenta lo anterior, esto fue lo que no sabía antes de leer Drácula:
 
  Vampire diaries + cartas, notas de periódico, telegramas, etc.

Desconocía su narración, formato y/o estructura antes de comenzar. Al ver que se trataba de una narración en primera persona, en forma de diario y de un personaje -que no era quien le da el nombre a la novela- acudiendo a encontrarse con el Conde Drácula me pareció muy interesante, a la vez que entendía que no podía ser de otra manera, pues así se crea una estupendo halo de misterio alrededor del personaje antagonista. Y cuando creía que la de Jonathan Harker sería la única perspectiva que leería, la historia sigue mediante otros diarios, cartas, notas de periódicos y telegramas de otros personajes que al principio parecen tener poca relación con lo otro, pero que lentantamente van cobrando importancia y el cómo se desenvuelve la trama de esta manera me encantó, y es que las narraciones de cada personaje capturaban mi atención.

   Van Helsing, cazador de monstruos con triple doctorado

Antes de leer la obra de Stoker, al escuchar este nombre (Van Helsing) mi mente viajaba al cuarto grado de primaria cuando nos dejaron ver una película en clase, la que quisiéramos, y esa película era Van Helsing: Cazador de Monstruos. Desde ese entonces no la he vuelto a ver y no recuerdo ni un minuto de ella (esperen, estoy recordando: no la vimos completa porque al parecer era aterradora para nuestra edad y por eso la recordaba como una película de terror😆). Total que yo desconocía la relación entre este personaje y la novela en cuestión, así que fue toda una sorpresa encontrarme con él y conocer así sus orígenes: lo adoré. (Y honestamente ahora que he leído la sinópsis de la película me dan unas ganas locas de verla, ahora sí completa).


  El final

Al ser un clásico uno podría pensar que ya conoce el final o tiene una mínima idea de él. Pero a mí me faltaban unas treinta páginas para terminar el libro y no tenía idea de en qué iba a acabar todo el asunto. Y debo decir que fue lo que menos me gustó, no porque fuera malo, sino porque me pareció muy precipitado y como a mi me gustan los finales con cierto grado de "intensidad" (al menos en este tipo de historias), con este sentí que todo sucedió muy rápido y me dejó la sensación de que la resolución fue muy fácil. Pero igual me alegré por los personajes y la nota final de uno de ellos a modo de epílogo me reconfortó mucho.


¿Ya leyeron Drácula? Si es así, ¿pudieron llevarse alguna que otra sorpresa?

BookTime: Loco de Rainald Goetz

viernes, marzo 03, 2017
Loco
Título original: Irre
Autor: Rainald Goetz
Editorial: Sexto Piso
*Gracias a Sexto Piso por el ejemplar*
Sinópsis: 
Loco, la magistral novela de Rainald Goetz, es un artefacto explosivo que atenta contra la idea de normalidad que rige nuestros días. Escrita en 1983, vislumbra con clarividencia profética el sofocante dominio que el discurso imperante de nuestra época imprime en los seres humanos. «No soy una enferma mental, mi alma está enferma», dice una de las muchas voces que toma la palabra en esta novela coral; y esa agónica confesión resume perfectamente la intención de este texto, desquiciado y agónico él también, que no es otra que la de atentar contra la idea que criminaliza lo anormal, asumiéndolo como una degeneración espontánea y antinatural, y no como el producto lógico de un asedio que empuja al individuo a competir, a mostrar una imagen de sí que sea aceptable, reconocible e idealmente adorable. 
  Loco es la huida que inicia Raspe, un joven psiquiatra, tras desencantarse del universo megalómano de la psiquiatría, dedicado a la publicación de tratados que encumbren a sus autores, a encuadrar síntomas en un marco patológico y a recetar y dosificar, y esperar, con un poco de suerte, que el alta médica llegue antes que el Konvulsator, sus electrodos diabólicos y sus violentas descargas.

Si tuviera que definir esta novela en una palabra esa sería caos.

El libro se divide en tres partes. La primera, Alejarse, está narrada en primera y tercera persona; en ella se intercalan fragmentos en los que varias voces toman la palabra: se trata de personajes que de un modo u otro son azotados por eso que desde hace poco más de un siglo designamos con el nombre de "locura". Eso por un lado, mientras que por el otro nos encontramos con conversaciones entre expertos (psiquiatras) y no expertos en el tema, lo cual deja salir a relucir ciertos subtemas y perspectivas que van desde lo humanista y "la teoría ante todo", hasta uno que otro comentario sobre la romantización de la locura en la figura del artista. 

El protagonista del relato central es Raspe, un joven psiquiatra que se siente inconforme con su profesión y sobre todo con la labor que desempeña en la clínica en la que trabaja. Poco a poco presenciamos el cambio que vive desde su idealismo en el primer día hasta lo enfermo que termina sintiéndose respecto a la psiquiatría. Esto sucede en la segunda parte, Dentro, la única cuya narración sigue una continuidad que le permite al lector ubicarse en ella fácilmente.
Entonces le volvía la calma indiferente, sabía de nuevo, sin pasión y lejos de cualquier dolor, que todo en él estaba desarraigado. Raspe esperaba sin pensar. Sí, esperar. El tiempo pasaba. En algún momento todo se acaba.
Y digo lo anterior porque la prosa del autor es muy confusa: de un párrafo a otro cambia de narrador y/o persona, muchos de los discursos aparecen sin lógica aparente y llegas a sentir que estás leyendo fragmentos sin relación alguna, todo esto pudiendo resultar cansino. Eso hizo que me tomara mi tiempo en terminarlo. (Con decirles que cuando llegué a por ahí de las treinta páginas decidí volver a comenzar porque me sentía totalmente perdida). Tal vez en parte fue culpa mía por no estarle poniendo la atención que se requiere, pero lo que sí es verdad es que no es un libro ni ligero ni rápido de digerir. Tras unas cuantas páginas, sin embargo, todo empieza a cobrar sentido y mas o menos uno se termina acostumbrando al estilo del autor, que aunque difícil, muy original y acertado para el relato que cuenta: es como si el mismo narrador hubiera dejado toda racionalidad de lado. 

Lo que más destaco de la novela es la manera brillante en la que hace uso del lenguaje y las formas para meternos en la cabeza de más de uno que es acechado por la enfermedad mental, esa que es tan limitante o incluso más que la física. Estos fragmentos están narrados de una manera que las formas orales, el uso de los signos de puntuación y la repetición de expresiones juegan un papel importante al representar el caos que sucede dentro de estas mentes. 
Le gustaría tener el problema repensado para cuando venga su mujer. Le gustaría haber llegado a una conclusión. Piensa más rápido. Las ideas se persiguen. Se persiguen siempre las mismas ideas archiconocidas. Al argumento le sigue el contraargumento, al contraargumento le sigue el argumento, que es idéntico al contraargumento, luego contraargumento, luego argumento, después contra, después contracontra, contra, contracontra, contracontracontra, contracontracontra, contracontracontracontra…
Galardonado con el máximo premio de literatura en lengua alemana, Rainald Goetz demuestra con Loco (1983) -la que fue su primera novela- su habilidad para provocar al lector e introducirlo en una realidad compleja y sumamente delirante.

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